Delfinarios: la cruda realidad

Introducción

¿Sabéis lo que son los delfinarios? ¿Alguna vez habéis estado en uno? Imaginad un momento la típica representación de los entrenadores con los delfines. ¿Gracioso? ¿Simpático? Pero tras el telón de entrada, para la persona sensible, o para los que racionalizan lo que ven, o para los que ven más allá de lo evidente, se observan los falsos decorados…

La gente aplaude la sonrisa del delfín, que no es otra cosa sino la forma de su mandíbula. La gente imagina que el animal se lo está pasando bomba, que acepta encantado los premios, aunque no sean premios, sino una cruel forma de chantaje. Esto es lo que tan bien nos explican en FAADA a través de este vídeo:

En el vídeo, de la mano de famosos como Fernando Tejero o Bigas Luna se expone de manera clara y concisa la cruda realidad de estos lugares: A la gente le encantan los juegos y piruetas de los delfines u orcas en estos sitios, pero no sabe que la mayoría mueren porque no se adaptan, o que están enfermos, estresados, deprimidos y sometidos a la ingesta de fármacos para reducir la agresividad, la ansiedad y el desasosiego que les produce estar privados de libertad.

La cruda realidad de los delfinarios

Se estima que hay en el mundo más de 350 delfinarios, en más de 60 países y que hay miles de cetáceos en todo el mundo que son víctimas de este negocio. El mayor número de delfinarios les corresponde  a Japón, China y EEUU. 

Delfinarios

La mayoría de estas “factorías de diversión” se encuentran en lugares turísticos como Florida, península del Yucatán, Canarias, estaciones balnearias de turquía y muchos más. Y aunque aquí estamos hablando de delfinarios, tenemos que saber que los negocios que explotan delfines son zoos, delfinarios, hoteles, parques de atracciones, atracciones ambulantes y algunos más, considerados centros de entretenimiento por la industria turística. Todo un despliegue de insensibilidad al alcance del bolsillo del turista.

En algunos países, a pesar de tener delfinarios, y de ser legales, es ilegal importar delfines y cazarlos dentro de sus fronteras. Pero la realidad es que en cautividad mueren muchísimos delfines, por muchísimo motivos, todos ellos relacionados con su cautiverio. Así pues, ¿de dónde salen los delfines? Según Ecoosfera, por ejemplo en el Caribe, el mayor importador es Cuba y la mayoría de los delfines capturados que iban a México procedían de aguas cubanas, antes de que allí se prohibiera luego su importación. Otra parte de los delfines que iban a México eran adquiridos en las Islas Salomón y Taiji, en Japón, a través de la caza de delfines, donde millares son masacrados anualmente. Y todo para que estos delfinarios tengan sus atracciones y su dinero extraido del sufrimiento de estos animales.

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Tan grande es el negocio y tanto dinero sacan que les da igual burlar la ley o buscarse la vida y conseguir clandestinamente los delfines. Hay que tener en cuenta que un delfín sano puede ser comprado por unos 200.000 dólares. Pero eso no es nada para el rendimiento económico que van a conseguir con su explotación. 

Cómo los capturan

En Iki y Taiji se sabe que han realizado matanzas anuales de delfines. Utilizan ultrasonidos para llevar a los delfines a una ensenada, luego cogen a los animales más jóvenes y atractivos y a los demás los matan para vender su carne. Suelen morir entre 400 o 500 animales para coger a 4 ó 5 delfines que acaben en los delfinarios…

Matanza delfines

Encima, con las leyes y la demanda de estos delfines por todo el mundo, se ha conseguido algo adicional, que es tener que buscar maneras clandestinas de mover a estos pobres animales por medio mundo, durante meses o incluso más tiempo a veces, aislados en pequeñas piscinas, a veces drogados y sobre todo, separados de su familia y de su hábitat natural… y su tortura acaba de empezar…

Reproducción en cautiverio

Hay otro negocio montado en torno a los delfines machos para usarlos como “sementales”. Pero lo cierto es que no tiene nada que ver con caballos, perros ni nada parecido. El ambiente en el que se desarrolla su vida desde que son capturados, y una vez llegado al delfinario, es insano para ellos. Es una sociedad artificial. Los han alejado de sus familias naturales y los meten entre cuatro paredes con indivíduos que no son de su familia. Son obligados a reproducirse, incluso a hembras que no están preparadas. Más aún: preparan espectáculos en vivo de estos partos, muy cotizados. Luego separan a madre e hijo, porque claro, hay que vender al nuevo delfín, lo antes posible, pues su esperanza de vida es poca. Lo venden al mejor postor. Una relación madre-hijo que en la naturaleza habría durado toda la vida, aquí la rompen nada más empezar…

Delfines en cautividad

La reproducción en cautividad de delfines, debido a la endogamia, o por su misma naturaleza, por vivir en cautividad y por su situación física y psicológica, no se sostiene. Por eso necesitan seguir pagando por delfines que son capturados cruelmente mientras son asesinados sus familiares.

Otro vídeo que no os podéis perder es The Cove:

Alternativas

¿Cómo no nos van a gustar los delfines? Son preciosos, elegantes y muy inteligentes. De hecho utilizan hasta un lenguaje artículado al mismo nivel que el del ser humano. ¡Hasta se reconocen a sí mismos en el espejo!. Es normal que el negocio de los delfinarios haya proliferado porque además es un engaño muy común el quedarse en la superficie de las cosas, allí donde en este caso, los entrenadores son muy cariñosos con los delfines, los cuidan, miman… en la superficie.

Pero hay alternativas para los amantes de estos animales. Las hay por todo el litoral español y qué decir de las que hay repartidas por todo el mundo. Hay excursiones por barco para navegar a localizaciones donde estos bellos cetáceos pueden estar para acercarse a ellos de una manera natural, sana y desde el respeto. Dándoles a ellos la elección de si quieren compartir su tiempo con nosotros, desde su libertad, no desde su falta de elección.

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Un ejemplo de este tipo de actividades lo tenemos en Projecte Ninam, que organizan expediciones a bordo del catamarán científico Dzul Haà, y van acompañados de biólogos y material científico porque aparte de ser una excursión, los que participen podrán ser testigos de una verdadera jornada de descubrimiento e investigación. 

Catamarán

Buscando documentación para el artículo

Hay muchísima información sobre los delfinarios, la legislación e infinidad de números, documentos, blogs y vídeos. No es objetivo de esta página cansar a nadie con tanta información. Hoy en día es fácil encontrarla. Os recomendamos la aportada por FAADA.  Lo que sí queríamos decir es que si bien la realidad puede variar dependiendo de quién la cuente, como más de uno puede pensar cada vez que ve números, estadísticas y datos que son dados a ser manipulados desde cualquiera de sus fuentes, hay una cosa que es objetiva: estos animales no nacieron para vivir en cautiverio, para dejar de recorrer las miles de millas que suelen recorrer al día, para ser encadenados por la voluntad del ser humano. Eso es objetivo, eso es cruel y eso es cierto.

Como hemos dicho en el anterior apartado, hay opciones, hay alternativas, y éstas son las que hay que explorar. Por favor, no vayas a delfinarios, no dejes tu dinero a este tipo de negocios. Y por supuesto, difunde!! 

 

Author: Malmor

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